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  • Veterinarias en San Ángel: a quién llamar

    Veterinarias en San Ángel: a quién llamar

    Tener mascota en San Ángel tiene una ventaja: hay buenas opciones veterinarias, y algunas abren 24 horas. Esta guía es para que la tengas a la mano antes de necesitarla.

    Para la consulta de siempre. Veterinaria San Ángel está en plena Plaza San Jacinto, con consulta y tienda: cómoda si vives cerca del centro del barrio. El MITA Centro Veterinario San Ángel, sobre Insurgentes, es un hospital con áreas separadas para perros y gatos y atención 24 horas.

    Para la urgencia. Aquí es donde importa tener el teléfono guardado. El Hospital Veterinario Animal Home Pedregal atiende urgencias las 24 horas, y el Hospital Veterinario Marlovet, sobre Desierto de los Leones, tiene cirugía y especialidades también 24/7.

    Un consejo de vecino con mascota: llama antes de salir, sobre todo de madrugada, para confirmar que hay médico disponible y para que te esperen. Y si vas a un lugar nuevo, lleva la cartilla de vacunación y cualquier estudio previo: le ahorras tiempo al doctor y estrés a tu compañero.

  • El sábado en que San Ángel se vuelve galería

    El sábado en que San Ángel se vuelve galería

    Hay un día de la semana que en San Ángel cambia el ritmo de todo: el sábado. Desde 1960, la Plaza San Jacinto se transforma en uno de los mercados de arte popular más importantes del país. Es el Bazar Sábado, y a su alrededor, sobre la plaza y en la Plaza del Carmen, se instala también el Jardín del Arte, donde pintores y escultores exponen al aire libre.

    Lo que encuentras no es souvenir de aeropuerto: es artesanía fina de plata, hierro forjado, cerámica, madera, textiles, vidrio y hojalata, hecha por manos que llevan décadas en el oficio. El Bazar ocupa una casona colonial y su patio, y conviven ahí desde joyeros hasta bordadoras oaxaqueñas. Si quieres ubicarlo, aquí está: Bazaar Sábado.

    La plaza que lo alberga tiene su propia historia. Al centro está el jardín; de un lado, la Iglesia de San Jacinto, que los dominicos fundaron en 1596; del otro, la Casa del Risco, una casona del siglo XVII cuyo patio guarda una fuente barroca cubierta de platos, tazas y porcelanas de Asia, Europa y México. La entrada al museo de la Casa del Risco es gratuita.

    El consejo de vecino: llega temprano. A media mañana la plaza ya está llena, y las mejores piezas —y las mesas de las terrazas de alrededor, como Saks San Ángel o La Jacinta— se ocupan rápido. Un sábado en San Ángel es de esos planes que uno recuerda.

  • Ruta del arte: un sábado perfecto en San Ángel

    Ruta del arte: un sábado perfecto en San Ángel

    El sábado es el día de San Ángel. Aquí va una ruta a pie para exprimirlo, sin coche y sin prisa.

    Mañana. Empieza en la Plaza San Jacinto con el Bazaar Sábado apenas abre, cuando todavía se puede caminar. Alrededor está el Jardín del Arte San Jacinto, con pintores y escultores exponiendo al aire libre. Entra a la Casa del Risco a ver su fuente de porcelana —la entrada es gratis— y asómate a las galerías de la plaza, como Casa del Obispo o Purple Caracol San Ángel Gallery.

    Mediodía. Camina cuatro cuadras al Museo de El Carmen (Museo de El Carmen) para ver el arte colonial, la cripta y el jardín de los frailes. Es la parada que le da contexto a todo el barrio.

    Comida. Te lo mereces. Sobre la plaza, La Jacinta tiene terraza y música; para algo más elaborado, Zeru San Ángel hace cocina española, y Magda San Ángel es cocina de autor con vista a la iglesia.

    Tarde. Cierra con un café en Café de las Artes, entre esculturas, o sube por Altavista hacia la Casa Estudio de Diego y Frida. La mejor luz del barrio es la del atardecer sobre las fachadas: guárdala para el final.

  • Dónde desayunar en San Ángel

    Dónde desayunar en San Ángel

    San Ángel es un barrio para desayunar sin prisa. Aquí va una guía de vecino, según el ánimo del día.

    Si quieres café de verdad. El barrio tiene tostadores de especialidad que se toman el grano en serio. Padre Café tuesta en casa y hace filtrados y espresso impecables; Díaz de Café, en el Mercado del Carmen, trabaja café de finca propia de Veracruz. Para algo más tranquilo y con métodos de filtrado, Café Reevolución, en Tizapán.

    Si quieres desayuno con mantel. Saks San Ángel, frente a la Plaza San Jacinto, es un clásico de desayunos y cocina mexicana. Cluny es un bistró francés perfecto para crepas y repostería. Y Fabia Cocina de Campo tiene patio, horneados propios y ese aire de casa de campo.

    Si quieres pan recién hecho. Moira's Bakehouse hace repostería de autor; y si buscas opciones sin gluten, Pan Filio es 100% libre de gluten, con conchas y hojaldres que no lo parecen.

    Un tip: los sábados, desayunar cerca de la plaza es también agarrar buen lugar antes de que llegue el gentío del Bazar. Vale la pena madrugar tantito.

  • El colegio que le dio nombre a San Ángel

    El colegio que le dio nombre a San Ángel

    Si hoy decimos San Ángel es por un edificio. En 1615, los carmelitas descalzos empezaron a levantar aquí el Colegio de San Ángel Mártir, y de ese nombre —acortado con los años— salió el del barrio entero. Antes, este lugar se llamaba Tenanitla, palabra náhuatl que quiere decir “lugar amurallado”, por las barreras de roca que dejó la erupción del volcán Xitle.

    El diseño estuvo a cargo de un personaje fascinante: fray Andrés de San Miguel, arquitecto de la orden, que entre 1615 y 1617 construyó un edificio que sigue siendo uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura novohispana. La regla carmelita pedía austeridad, y por eso las líneas del convento son sobrias; pero con el tiempo llegaron el barroco del lavabo —recubierto de loza poblana azul y blanco— y la ornamentación de la cripta.

    Los frailes cercaron una huerta enorme, de unas 40 hectáreas, que se extendía hasta lo que hoy es Chimalistac. Aprovechaban las aguas del río Magdalena con obras hidráulicas, y de esa huerta vivían. Lo que queda de ella son los jardines del actual Museo de El Carmen, un oasis de árboles frutales en medio de la ciudad, presididos por un joven ahuehuete al que le dicen “el viejo del agua”.

    El convento dejó de funcionar como tal durante la Guerra de Reforma. Con los años el edificio fue cárcel, bodega y hasta cuartel militar. En 1926 abrió en su perímetro la Escuela de Pintura al Aire Libre, y desde 1939 pertenece al INAH como museo. Si quieres verlo por dentro —incluidas las famosas momias de la cripta— la ficha está aquí: Museo de El Carmen. Es, con toda razón, el corazón del barrio desde hace más de cuatrocientos años.