Category: Historias

  • Vecino Fundador: tu negocio en la portada del barrio

    Vecino Fundador: tu negocio en la portada del barrio

    Este directorio nació con una idea: que cuando alguien busque algo en San Ángel —un café, un plomero, una veterinaria— encuentre a los negocios del barrio antes que a las cadenas de siempre. Y para eso te necesitamos a ti.

    Si tienes un negocio en San Ángel, agregarlo es gratis. Tu ficha incluye teléfono, WhatsApp, dirección y ubicación en el mapa, para que tus futuros clientes te encuentren fácil. Entra a agrega tu negocio y en unos minutos estás dentro.

    Y si quieres más presencia, tenemos espacios de anuncio en la portada y en las secciones del directorio, pensados para negocios locales y a precios de barrio, no de agencia. Los primeros en sumarse entran como Vecino Fundador: primer mes gratis y tarifa congelada para siempre. Los detalles están en anúnciate.

    Este proyecto se hace más fuerte con cada negocio que se suma. Entre más completos estemos, más útil es el directorio para todos los que vivimos y caminamos San Ángel. Te esperamos.

  • Llegó la Tarjeta de Descuentos del barrio

    Llegó la Tarjeta de Descuentos del barrio

    Tenemos noticias que nos emocionan: ya está aquí el Pasaporte San Ángel, la tarjeta de descuentos del barrio. Y lo mejor: es gratis y se saca en 30 segundos.

    La idea es simple y muy de barrio. Te registras, y cada vez que compras en un negocio participante juntas un sello. Cuando completas tu tarjeta, ganas premios. Es una forma de premiarte por hacer lo que ya haces —tomar café, comprar el pan, ir por las flores— pero apoyando a los locales de aquí en lugar de a las grandes cadenas.

    Para los negocios, es una manera de agradecer a sus clientes de siempre y de atraer a vecinos nuevos. Para ti, es dinero que se queda en el barrio y regresa en forma de descuentos y regalos.

    Sacar tu tarjeta toma menos de lo que tardas en leer esto. Entra a la página del Pasaporte, regístrate y empieza a juntar sellos la próxima vez que salgas a la calle. San Ángel se disfruta más cuando el barrio se cuida entre todos.

  • Las casas gemelas de Diego y Frida

    Las casas gemelas de Diego y Frida

    En la esquina de Altavista y Diego Rivera hay dos casas que parecen sacadas de otro tiempo… o mejor dicho, adelantadas a su tiempo. Son la Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, y las diseñó el arquitecto Juan O’Gorman en 1931.

    O’Gorman hizo algo revolucionario: dos volúmenes independientes —una casa-estudio para Diego, otra para Frida— conectados por un puente elevado en el segundo nivel. Cada quien tenía su espacio de trabajo, separado pero unido, como su propia relación. Se considera uno de los primeros ejemplos de arquitectura funcionalista en América Latina, y hoy es monumento artístico reconocido por el INBAL.

    Diego vivió ahí hasta 1957; Frida, de manera intermitente entre 1934 y 1941. La colección incluye obra pictórica, objetos personales, documentos y hasta piezas de arte prehispánico que Rivera coleccionaba. Es un lugar donde se respira el México moderno.

    San Ángel fue durante décadas refugio de artistas: por aquí vivieron también Salvador Novo, Dolores del Río, el Indio Fernández y Manuel Álvarez Bravo. No es coincidencia que el barrio siga lleno de galerías. Si después de la visita quieres seguir con arte, date una vuelta por Jardín del Arte San Jacinto o entra a un café con historia como Cluny, a unos pasos.

  • La Feria de las Flores: una fiesta de siglos

    La Feria de las Flores: una fiesta de siglos

    De todas las tradiciones de San Ángel, ninguna es tan antigua ni tan bonita como la Feria de las Flores. Como fiesta organizada, se celebra desde 1856; pero sus raíces son mucho más profundas. En la época prehispánica, los habitantes de Tenanitla dedicaban un ritual a Xiuhtecuhtli, deidad ligada a las flores, para pedir protección sobre los cultivos de flor y fruta de la zona.

    Cuando llegaron los carmelitas, adaptaron aquel rito a la Virgen del Carmen, patrona del barrio. De esa fusión de lo indígena y lo católico nació la feria que hoy conocemos. Cada julio, las casas, los locales y los balcones de San Ángel se llenan de flores, y hay concursos de arreglos florales, de fotografía, de pintura y hasta de poesía, además de música, danza y muestras gastronómicas.

    No es casual que el barrio tenga tanta cultura de flor: el Mercado de Flores de San Ángel, sobre Av. Revolución, vende arreglos las 24 horas del día. Si necesitas uno para la feria —o para cualquier ocasión— ahí están Mercado de Flores de San Ángel · Florería Danny e Imperio Floral San Ángel.

    La feria es también la excusa perfecta para caminar el barrio con calma, entrar a una galería, sentarse en un café. San Ángel es de esos lugares donde la historia no está en un museo: está en la calle, floreciendo cada verano.

  • El sábado en que San Ángel se vuelve galería

    El sábado en que San Ángel se vuelve galería

    Hay un día de la semana que en San Ángel cambia el ritmo de todo: el sábado. Desde 1960, la Plaza San Jacinto se transforma en uno de los mercados de arte popular más importantes del país. Es el Bazar Sábado, y a su alrededor, sobre la plaza y en la Plaza del Carmen, se instala también el Jardín del Arte, donde pintores y escultores exponen al aire libre.

    Lo que encuentras no es souvenir de aeropuerto: es artesanía fina de plata, hierro forjado, cerámica, madera, textiles, vidrio y hojalata, hecha por manos que llevan décadas en el oficio. El Bazar ocupa una casona colonial y su patio, y conviven ahí desde joyeros hasta bordadoras oaxaqueñas. Si quieres ubicarlo, aquí está: Bazaar Sábado.

    La plaza que lo alberga tiene su propia historia. Al centro está el jardín; de un lado, la Iglesia de San Jacinto, que los dominicos fundaron en 1596; del otro, la Casa del Risco, una casona del siglo XVII cuyo patio guarda una fuente barroca cubierta de platos, tazas y porcelanas de Asia, Europa y México. La entrada al museo de la Casa del Risco es gratuita.

    El consejo de vecino: llega temprano. A media mañana la plaza ya está llena, y las mejores piezas —y las mesas de las terrazas de alrededor, como Saks San Ángel o La Jacinta— se ocupan rápido. Un sábado en San Ángel es de esos planes que uno recuerda.

  • El colegio que le dio nombre a San Ángel

    El colegio que le dio nombre a San Ángel

    Si hoy decimos San Ángel es por un edificio. En 1615, los carmelitas descalzos empezaron a levantar aquí el Colegio de San Ángel Mártir, y de ese nombre —acortado con los años— salió el del barrio entero. Antes, este lugar se llamaba Tenanitla, palabra náhuatl que quiere decir “lugar amurallado”, por las barreras de roca que dejó la erupción del volcán Xitle.

    El diseño estuvo a cargo de un personaje fascinante: fray Andrés de San Miguel, arquitecto de la orden, que entre 1615 y 1617 construyó un edificio que sigue siendo uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura novohispana. La regla carmelita pedía austeridad, y por eso las líneas del convento son sobrias; pero con el tiempo llegaron el barroco del lavabo —recubierto de loza poblana azul y blanco— y la ornamentación de la cripta.

    Los frailes cercaron una huerta enorme, de unas 40 hectáreas, que se extendía hasta lo que hoy es Chimalistac. Aprovechaban las aguas del río Magdalena con obras hidráulicas, y de esa huerta vivían. Lo que queda de ella son los jardines del actual Museo de El Carmen, un oasis de árboles frutales en medio de la ciudad, presididos por un joven ahuehuete al que le dicen “el viejo del agua”.

    El convento dejó de funcionar como tal durante la Guerra de Reforma. Con los años el edificio fue cárcel, bodega y hasta cuartel militar. En 1926 abrió en su perímetro la Escuela de Pintura al Aire Libre, y desde 1939 pertenece al INAH como museo. Si quieres verlo por dentro —incluidas las famosas momias de la cripta— la ficha está aquí: Museo de El Carmen. Es, con toda razón, el corazón del barrio desde hace más de cuatrocientos años.