San Ángel es famoso por sus mañanas, pero la noche también tiene lo suyo. Es un barrio más de sobremesa larga que de antro, y eso es justo su encanto.
Para tragos y botana. La Camelia, a unos pasos de la plaza, sirve mariscos y tragos en un ambiente animado. En La Otra Banda, La Kurda es de cervezas y botanas sin pretensiones, de esas que se alargan.
Para cenar rico. Zeru San Ángel es cocina española: paella, croquetas y mariscos que valen la pena. Cluny mantiene su bistró abierto para una cena francesa clásica, y Magda San Ángel ofrece cocina de autor con la iglesia del Carmen de fondo.
Para el antojo tardío. Si la noche pide tacos, El Gallito San Ángel, sobre Insurgentes, sirve pastor y alambres hasta la madrugada.
La noche de San Ángel no es de reventón: es de mesa, conversación y una copa de más en buena compañía. Que a veces es exactamente lo que uno necesita.

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